Pide asilo reportero ante riesgo a su vida
De la Redacción
El Diario
Nuevo Casas Grandes.- El reportero Emilio Gutiérrez Soto, quien hasta el sábado 14 había trabajado para El Diario del Noroeste en Ascensión, acusó que fuerzas militares intentaron atentar contra su vida luego de la serie de señalamientos que ha hecho en su contra y del cateo del que fue objeto, por lo que hoy se encuentra en territorio estadounidense pidiendo asilo político.
Vía telefónica a esta casa editora, Emilio Gutiérrez estableció su primer contacto desde el sábado cuando inició su odisea por alcanzar territorio norteamericano, luego de recibir una advertencia de que “los militares iban a matarlo”.
Gutiérrez Soto, narró que el sábado 14 cuando realizaba su jornada normal de trabajo en Ascensión, le llamó la atención la vigilancia de que era objeto por parte de supuestos civiles a bordo de diferentes vehículos pero que por su apariencia, tenían traza de ser militares.
Hasta ese día, el reportero de El Diario del Noroeste había realizado su trabajo de manera normal.
Sin embargo, Gutiérrez Soto señaló que sus inquietudes sobre la vigilancia hacia su persona se tornaron serias, cuando una persona de su confianza, se acercó de manera furtiva para advertirle que se fuera del lugar, que desapareciera, porque “tenían planes de asesinarlo”.
Atendiendo los antecedentes donde Emilio Gutiérrez ya había tenido fuertes roces con los militares por su trabajo periodístico, y del sorpresivo cateo de militares encapuchados del que fue objeto en días pasados, el reportero decidió esconderse para alcanzar la frontera de los Estados Unidos.
Tras los hechos, Emilio Gutiérrez quien es padre soltero, se trasladó junto con su hijo por la ruta de El Berrendo, ya que la ruta a Puerto Palomas o Ciudad Juárez, tiene por lo menos dos retenes que consideró, podrían evitarle su traslado a territorio estadounidense.
Por consecuencia, Emilio Gutiérrez estuvo incomunicado hasta el día de ayer en la tarde, cuando aseguró en entrevista ante esta casa editora, que se halla en las oficinas del Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos, en la ciudad de El Paso, Texas, solicitando asilo político por considerar que en territorio mexicano, su vida corre peligro y que no existe autoridad alguna que garantice su integridad propia ni la de su hijo.
