
La Cocina de Linda
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Cocina de Linda
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publicado poradmin10, 2010
Descubre las realidades alrededor de los mitos que rondan al chocolate.
La mayoría de las personas disfrutan el chocolate y están de acuerdo que sabe delicioso, pero muchas tienen concepciones erróneas del efecto que puede tener en la salud.
Aquí presentamos algunos datos sobre el chocolate que tal vez no conozcas:
El chocolate y la grasa El chocolate contribuye en menos del 2% a la grasa recomendada en una dieta en la mayoría de los países. Las principales fuentes de grasa en una dieta tradicional vienen de la carne y los lácteos.
Las caries La caries aparece cuando los carbohidratos se mezclan con bacterias naturales en la boca. Esta combinación desarrolla un ácido que rompe el esmalte en los dientes. El chocolate, que contiene carbohidratos, no es más responsable de la caries como los carbohidratos que se encuentran en alimentos como pan, pasas, galletas o incluso frutas. De hecho, el chocolate limpia la boca relativamente rápido, reduciendo el tiempo que pasa en contacto con los dientes.
La obesidad La obesidad es grasa excesiva en el cuerpo, frecuentemente causada por ingerir más calorías de las que se queman. Las personas obesas suelen tomar la misma cantidad, o incluso menos dulces, incluyendo el chocolate, que las personas que no sufren de sobrepeso. Los problemas de sobrepeso vienen de una variedad de factores desde dieta, desórdenes genéticos hasta la falta de ejercicio.
El acné De acuerdo a la literatura, son las hormonas, no la comida, las causantes de acne. Éstas causan una sobreproducción de grasa en la piel que resulta en poros bloqueados. Investigadores concuerdan que la dieta, incluyendo el chocolate, no es la causa del acné.
Las alergias La alergia hacia el chocolate es poco común. Si un doctor diagnostica alergias alimentarias, lea siempre la información nutrimental de los productos que piensa consumir.
Las migrañas Estudios recientes muestran que los dolores de cabeza y el consumo de chocolate no están relacionados. Expertos acuerdan que estrés, patrones de sueño, hambre y cambios hormonales son los comunes causantes del dolor de cabeza.
Las calorías Alrededor del mundo, sólo de 1% a 3% de las calorías diarias consumidas por personas viene del chocolate.
Adicción al chocolate Un estudio reciente investigó por qué se nos antoja tanto el chocolate y descubrió que las personas no nos volvemos adictas al chocolate. En cambio, se descubrió que el deseo de comer chocolate es porque las personas disfrutamos la sensación de comerlo.
La hiperactividad Expertos afirman que no existe una relación entre el azúcar que se encuentra en el chocolate u otros alimentos y la hiperactividad en los niños.
La cafeína El chocolate contiene muy poca cafeína. Hay menos de 10 miligramos de cafeína en una barra de chocolate promedio, no más de lo que se encuentra en una taza de 236 ml. de café descafeinado. Una porción de chocolate oscuro contiene alrededor de 28 miligramos de cafeína. Un café regular contiene entre 65 y 150 miligramos de cafeína.
El colesterol Una porción de chocolate contiene menos de cinco miligramos de colesterol que proviene de la leche. De acuerdo con el Programa Nacional de Educación sobre Colesterol (NCEP por sus siglas en inglés), deberíamos mantener nuestra ingesta de colesterol en menos de 300 miligramos por día.
El azúcar Las principales fuentes de azúcar en una dieta son las bebidas azucaradas, horneados y postres. El chocolate es únicamente responsable por alrededor del 3% del azúcar consumida en una dieta promedio.
Oriundo de América, el chocolate es un andariego conocido por los cuatro puntos cardinales como apetecible golosina, bebida cálida y vigorizante, manjar seductor entre enamorados o ingrediente de postres finos y delicados; todos lo hemos probado, pero ¿conoce sus propiedades e historia? ¿Sabe que en realidad no engorda? ¡Entérese!
Cuando los españoles llegaron a México-Tenochtitlan se sorprendieron al encontrar gran surtido de alimentos para ellos desconocidos en el tianguis o mercado de Tlatelolco: carnes como las de ajolote, xoloitzcuintle o guajolote, y vegetales de todo tipo como papa, vainilla, aguacate, chile, jitomate o maíz.
Uno de los productos más populares fue el cacao, debido a que la bebida que con él preparaban los nativos, el chocolate, resultó del completo agrado de los europeos, aunque en aquel entonces los indígenas lo preparaban con agua, maíz cocido, miel, hierbas y hasta chile, muy parecido a la bebida que hoy conocemos como champurrado. Eso sí, al igual que hoy, se servía bien caliente para elevar la temperatura corporal en días fríos, a sabiendas de que la mantendría así debido a su alto contenido calórico.
Lo cierto es que el cacao, fruto de un árbol llamado cacahutero (Theobroma cacao), ya era cultivado por distintos grupos indígenas en un territorio muy extenso, localizado entre lo que hoy es México y Brasil. Una leyenda azteca cuenta que fue Quetzalcóatl, dios benefactor y sabio, quien trajo el cacao a la tierra para que los hombres degustaran uno de los manjares hasta entonces exclusivos de los seres superiores, y que junto a esta planta brindó enseñanzas referentes a agricultura, astronomía, artes y medicina. Dado este valor, las semillas eran empleadas como moneda.
Aunque el cacao también era utilizado por los antiguos mexicanos para elaborar cosméticos y pomadas curativas, podemos decir ya en referencia al chocolate que su nombre proviene del vocablo nahua chocolatl, compuesto de la palabra “atl” (agua) y “choco”, onomatopeya tomada del ruido que hace el líquido cuando se bate.
Luego de la conquista, Hernán Cortés mandó a España semillas de cacao y la receta del chocolate, al que se le agregaron otros ingredientes: azúcar, canela, huevo, almendras y vainilla. Empero, el éxito y la proyección mundial llegó cuando en Francia comenzó a prepararse disuelto en leche en vez de agua. Asimismo, se dice que la idea de conservarlo en tablillas proviene de Guatemala.
Empero, el cocolate como golosina que conocemos hoy fue creado en el siglo XIX por el suizo Daniel Peter, dando así inicio a la buena reputación de los productos elaborados en ese país y a una industria de presencia mundial que nos ofrece gran variedad para elegir: blanco, de leche o amargo, que puede llevar como relleno almendras, avellanas, nueces, arroz inflado, malvavisco u otros. Por si fuera poco, este derivado del cacao se emplea para preparar los más diversos postres: dulces, pasteles, helados, pudines o galletas, entre otros.
Propiedades
Por cada 100 mililitros de chocolate con leche obtenemos 73.9 gramos de hidratos de carbono (10.6 de ellos son de grasas) y 9.4 de proteínas, así como importantes cantidades de magnesio, hierro, potasio, sodio y calcio. También aporta vitamina A y, en menor medida, del complejo B.
Asimismo, investigaciones realizadas en el Departamento de Enfermedades Crónicas y Epidemiología del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente, en Holanda, mostraron que el chocolate es buena fuente de antioxidantes, entre ellos los polifenoles (flavonoides), sustancias que durante años se consideraron antinutricionales y con efectos negativos sobre la digestión, pero que hoy suscitan gran interés debido a que se han revelado como poderosos compuestos que protegen a las células contra radicales libres (químicos que generan envejecimiento y cáncer), además de que evitan que el colesterol dañino se fije a las paredes de las arterias, de modo que disminuyen problemas circulatorios.
Dicho estudio, que contó con el apoyo de la Comunidad Europea, fue realizado entre 6 mil 250 sacrificados degustadores de los Países Bajos, y encontró además que el chocolate oscuro contiene más antioxidantes que el mezclado con leche, pero también que cualquiera de los dos brinda aproximadamente cuatro veces más protección que el té negro. “Tomar una taza de té y comer una galleta de chocolate no sólo es un gozo, sino que también puede ser saludable”, afirmaron los científicos al publicar sus resultados en la prestigiada revista médica Lancet.
Por otra parte, la polémica acerca de si el chocolate ocasiona sobrepeso parece llegar a su fin, además, con un rotundo “no” como respuesta. Así es: este sabroso alimento ha sido reivindicado durante el 55 Congreso de Medicina Entretiens de Bichat que se realiza anualmente en París (Francia), de modo que ahora se le revalora como a las grasas, sal o pan.
Con excepción de quienes están genéticamente predispuestos a sufrir obesidad y pese a la gran densidad energética del derivado del cacao, el gran consumidor de chocolate parece no tener mayor riesgo de sobrepeso que el común de los mortales, pues se ha comprobado que en niños obesos sometidos a dieta puede actuar como una especie de premio (la ración deberá ser mínima) que proporcione placer y le ayude a soportar las restricciones alimenticias a las que esté sometido.
En lo que respecta a la peculiar adicción de los enamorados hacia las cajas de chocolates, también existe una historia y su explicación científica. Ciertamente, la idea de que este alimento es un afrodisiaco proviene de los aztecas, y obsequiarlos a la persona amada es una práctica que se internacionaliza debido a las costumbres de la burguesía francesa del siglo XIX; hoy, gracias a recientes investigaciones se sabe que el cacao posee considerable cantidad de amandemide, agente químico que activa los mismos receptores en las células nerviosas del cerebro que la marihuana, produciendo la sensación de bienestar sin crear adicción. ¡Sorprendente, pero cierto! Tales datos fueron publicados por la famosa revista Nature, en 1996.
En cuanto a otras atribuciones que se hacen al chocolate, algunos expertos han negado que éste produzca acné, o al menos no hay bases científicas que comprueben tal relación; la aparición de barros y espinillas, opinan, se debe fundamentalmente a factores hormonales o genéticos, como ocurre durante la adolescencia.
Tapoco se ha demostrado que los componentes del chocolate posean efectos fisiológicos que desencadenen consumo compulsivo o adictivo (salvo por su sabor), ni que algunos de sus compuestos como las aminas biógenas favorezcan la aparición de migraña, padecimiento cuyo origen se debe, más bien, a múltiples factores, entre ellos estrés. En cuanto a que genera caries dental, la realidad es que el origen de tal padecimiento se debería buscar en malos hábitos de higiene bucal.
La verdad es que ha sido más fácil confirmar los efectos benéficos “tradicionales” del chocolate, como sus cualidades de promover la euforia (contiene glúcidos y moderada cantidad de cafeína que estimulan el sistema nervioso y dan energía) o combatir el estrés (por ser fuente importante de magnesio, mineral que protege al corazón de sustancias que lo hacen vulnerable a los efectos de tensión y ansiedad), que encontrar efectos contraproducentes en su consumo. Finalmente, como todo alimento, es adecuado en prácticamente cualquier dieta, pero siempre debe conservar un equilibrio saludable con otros elementos nutricionales.
publicado poradmin9, 2010
Comer estos deliciosos frutos es sólo una cuestión de antojo, sino también de salud, ya que estos frutos poseen alto contenido de fibra, proporcionan energía, alimentan al sistema nervioso y, por si fuera poco, reducen el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.
En fechas recientes se ha reconocido el alto valor nutricional de los llamados frutos secos, es decir, aquellos de consistencia dura por su escasa cantidad de agua y que casi siempre poseen cáscara más o menos resistente, como nuez, almendra, avellana, cacahuate y semillas (pepitas) de calabaza o girasol. Y es que ciertos estudios científicos han mostrado que dichos alimentos son ricos en minerales, aportan buena cantidad de vitaminas y hasta ofrecen protección contra padecimientos.
Uno de los frutos secos más destacados, tanto por su sabor como por sus propiedades, es el pistache. Nuestra relación con él no es nueva, pues se estima que hace al menos 10,000 años se inició su consumo en territorio árabe (Cercano Oriente), de donde es nativo.
No pasó mucho tiempo para que el árbol que ofrece este delicioso alimento, llamado alfóncigo o pistachero (Pistacia vera), se comenzara a cultivar desde Turquía hasta India, y aunque es verdad que aquellos primeros productores tuvieron que hacer gala de paciencia, pues hay que esperar entre 5 y 10 años para que el vegetal madure y comience a producir sus preciados frutos, encontraron en él otras ventajas difíciles de superar: tiene vida productiva de más de 150 años, crece sin problemas en tierra árida y requiere poca agua.
Se estima que el cultivo del alfóncigo inició en Europa justo en el inicio de la Era Cristiana, y se extendió ampliamente a través del Imperio Romano y áreas bajo influencia árabe. Siglos después, comerciantes y marineros del “viejo continente” se encargaron de difundir la fama del pistache hacia América, Oceanía e, incluso, algunas regiones de África y Asia, ya que dichos viajeros llevaban importante ración de estos frutos secos y almendras para alimentarse durante sus largos recorridos.
A lo largo de la historia, el pistache ha servido como colorante (hasta la fecha, la industria alimentaria le da esta utilidad) y como remedio popular de males que van desde dolor de dientes hasta enfermedades del hígado.
En la actualidad, la Medicina tradicional lo continúa empleando como remedio para el estreñimiento (tránsito intestinal lento y dificultad para evacuar), sin olvidar que en algunas regiones del planeta se le considera afrodisiaco (estimula el apetito sexual). Más común es su empleo culinario: en repostería, acompañando ensaladas frescas o para preparar helado.
Concentrado nutricional
Tal vez cuando el griego Hipócrates (460 - 377 antes de Cristo), considerado “padre de la Medicina” en Occidente, dijo su inmortal frase: “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”, lo hizo degustando pistaches
Pero más allá del tono de broma, lo cierto es que este producto es ideal dentro de cualquier plan de alimentación saludable, ya que quita el hambre entre comidas, ayuda a estabilizar el azúcar en sangre, proporciona nutrientes adicionales (incluso fibra) y mantiene elevados los niveles de energía y alerta mental.
Un análisis a profundidad sobre las propiedades alimenticias del pistache nos muestra que es el fruto seco con mayor concentración de nutrientes, y fuente adecuada de:
Por el bien del corazón
Hasta el momento, diversas investigaciones han revelado que el pistache tiene la capacidad de ayudar a la salud del sistema circulatorio a través de cuatro mecanismos distintos.
En principio, gran parte de la grasa que posee es insaturada o “buena”, ya que reduce tanto el nivel de colesterol en sangre como el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. En segundo término, posee alto nivel de fibra y fitosteroles, ambas sustancias reducen la absorción intestinal de grasas dañinas provenientes de los alimentos.
Además, como ya se mencionó, el pistache contiene polifenoles, antioxidantes que reducen los efectos del colesterol en la sangre y aminoran la probabilidad de sufrir infarto (muerte de tejido del corazón o cerebro debido a la suspensión en el suministro sanguíneo). Por último, el potasio que contiene ayuda a regular la presión arterial, de modo que impide que ésta se eleve y ponga en riesgo las paredes de las vías circulatorias.
(Nutrición, metabolismo y enfermedades cardiovasculares), se demostró que incluir pistaches en nuestra alimentación diaria nos ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades de corazón.
Esto se comprobó a través de los resultados obtenidos tras la observación de un grupo de hombres y mujeres cuya dieta incluyó una ración diaria de 75 gramos de pistaches, durante tres semanas. Al cabo de este tiempo, se demostró que la mitad de los participantes que consumieron los populares frutos del alfóncigo habían reducido su índice de colesterol y su nivel de grasa en sangre.
Finalmente, nos resta recordarle que el consumo de pistaches puede ser contraindicado en algunas personas, en concreto, quienes padecen alergia a los frutos secos. Asimismo, es recomendable que las personas con enfermedades como diabetes e hipertensión (sobre todo por la sal que se le suele añadir) consulten antes a un médico sobre la conveniencia de consumir este saludable producto.
Adecuada Ración
Aunque el consumo de pistache se considera muy saludable, tampoco es conveniente exceder la cantidad recomendada por expertos, ya que estos frutos son ricos en calorías. Así, una ración diaria consta de media taza, lo que equivale aproximadamente a 30 gramos con cáscara (30 a 40 piezas, dependiendo del tamaño) y a satisfactorio bocadillo de sólo 160 calorías.
FRUTOS SECOS, EXQUISITOS Y NUTRITIVOS
Almendras (Prunus amygdalus) . Poseen elevado contenido de ácidos grasos, los cuales previenen la formación de coágulos en la sangre, ayudan a regular la presión sanguínea y disminuyen los niveles de colesterol y triglicéridos (principales tipos de grasas presentes en la sangre). Tienen cantidades significativas de vitamina E, lo que se traduce en retraso en el envejecimiento celular, además de que brindan importante aporte energético, calcio y fibra.
Avellanas (Corylus avellana) . Son buena fuente de fósforo, potasio, magnesio, manganeso, cobre y, en cantidades moderadas, de calcio y hierro. Especialmente ricas en ácidos omega 3, el cual aumenta la flexibilidad de las arterias y activa el proceso antiinflamatorio que reduce el riesgo de padecer artritis, cáncer, diabetes y envejecimiento prematuro de las células. Su vitamina E alivia la fatiga, previene y disuelve coágulos sanguíneos, protege a los pulmones de la contaminación, proporciona oxígeno al organismo, acelera la cicatrización de quemaduras y ayuda a prevenir abortos espontáneos y calambres en las piernas.
Cacahuate (Arachis hypogaea) . En porciones moderadas es recomendable durante el embarazo por su contenido de ácido fólico, el cual previene d efectos en la formación del nuevo ser . Su gran aporte de azufre lo convierte en un desinfectante de las vías respiratorias, aunque también posee en menor cantidad sodio, hierro, cobre y fósforo; sus proteínas son mejor aprovechadas por el organismo gracias a la presencia de magnesio. A pesar de las propiedades que ofrece este fruto, su consumo es recomendado en cantidades controladas, y preferentemente tostados en vez de crudos, ya que si abusamos pueden ser difíciles de digerir.
Castaña (Castanae mill) . A diferencia de la mayoría de los frutos secos, esta es especialmente rica en hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de almidón, así como en fibra; además, contiene cantidades considerables de potasio, magnesio, hierro y fósforo, y es rica en vitaminas E y C, las cuales se pierden en parte al asarlas o cocerlas. Su aporte de proteínas y grasas es escaso.
Coco (Cocos nucifera ). Contiene varias vitaminas, una de ellas la B 9 (ácido fólico), fundamental para el desarrollo del sistema nervioso e imprescindible en caso de mujeres embarazadas; también proporciona vitamina E, que no sólo protege de enfermedades cardiovasculares, sino además permite que la piel se mantenga en muy buen estado. Fibra, proteínas y magnesio se encuentran en grandes cantidades, así como grasas saturadas que son dañinas al organismo, razón por la cual su consumo debe ser controlado; es muy recomendable en personas con diabetes por su moderado aporte de hidratos de carbono.
Nueces (Juglans regia) . Han demostrado en numerosos estudios que protegen al sistema cardiovascular y al cerebro por su alto contenido en ácidos omega 3, fósforo y magnesio; además, su aporte de ácido linoléico ayuda a bajar el colesterol, prevenir enfermedades cardíacas y coágulos, mantiene la salud de los vasos sanguíneos y reduce la tensión arterial. Asimismo, resultan muy útiles en el síndrome premenstrual por su riqueza en vitamina B 6 , ya que colabora en la producción de glóbulos rojos (contenidos en sangre y encargados de transportar oxígeno a todo el cuerpo). Asimismo, rehidratan la piel por contener zinc y vitamina E. Particularmente su vitamina B 9 mejora depresión, estrés y fatiga. Aunque en poca cantidad, las nueces contienen algo de vitamina C, cosa muy rara dentro del grupo de los frutos secos.
Piñones (Pinus L.) . Son los frutos del pino piñonero (Pinus pinea ), el cual crece en bosques donde difícilmente hay pesticidas o productos químicos que los contaminen. Son altamente recomendables en etapas de crecimiento de los niños, así como para las personas que sufren osteoporosis o descalcificación, debido a su riqueza en calcio y magnesio. Ayudan a reducir el colesterol y sus consecuentes enfermedades cardiovasculares; aportan a deportistas y a quienes gastan mucha energía gran cantidad de minerales, como potasio, fósforo, magnesio, hierro, ácido fólico y calcio. Pese a que pueden comerse crudos o tostados, deben masticarse poco a poco a fin de facilitar su digestión y asimilación; su conservación es delicada, ya que se enrancian rápidamente.
Pistaches (Pistacia vera) . Son el fruto seco con más vitamina A ( necesaria para la vista, desarrollo de huesos, mantenimiento de tejidos y prevención de infecciones) y hierro; además, son ricos en proteínas, potasio, fósforo y cobre, e incluso contribuyen a bajar el colesterol; son excelente aperitivo en una dieta saludable. Ahora bien, aportan muchas calorías y en grandes cantidades son indigestos.
Resulta muy importante que cuando los compre escoja los frutos secos que estén cubiertos de cáscara, la cual los protege, conserva su sabor y ayuda a que no se vuelvan rancios con el paso del tiempo. Si ya no cuentan con esta envoltura natural, compre los envasados al vacío que se venden en frascos de cristal o bolsas herméticas o en lata, ya que así conservarán su máxima frescura; pueden durar varios meses almacenados en el refrigerador.
Los frutos secos son una elección ideal para las personas que siguen régimen alimenticio de bajas calorías o no consumen carne, ya que controlan las “punzadas” de hambre sin efectos indeseables.
¿Sabría el hombre prehistórico la gran cantidad de nutrientes que contenían los frutos secos que consumía?, tal vez no; pero seguramente los buscaba para reponer las energías perdidas después de una jornada agotadora, tal como puede hacerlo usted ahora.
publicado poradmin8, 2010
La sal común es un nutriente necesario para el ser humano, ya que participa en diversas funciones del organismo; no obstante, consumirla en exceso puede traernos consecuencias indeseables.
La sal común o de mesa es una sustancia milenaria que ha acompañado al hombre desde siempre. Su presencia es permanente en nuestra vida y alrededor de ella hay una serie de consideraciones que no siempre son amigas de la verdad.
Químicamente llamada cloruro de sodio (NaCl), ha tenido siempre repercusión en la vida del ser humano, de tal forma que no es raro que se le mencione en diversos libros de la antigüedad, como la Biblia, que en uno de sus pasajes enuncia: “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”.
Por otra parte, este elemento se utilizó como moneda de cambio, no solamente para el intercambio comercial sino como una forma de pagar el trabajo diario (de ahí la palabra salario) debido a que era muy difícil obtenerla.
Independientemente de estas referencias, hay que decir que el cloruro de sodio regula la cantidad de líquidos en nuestro cuerpo cuando se suda excesivamente y también cuando hay vómito o diarrea. Además, participa activamente en la transmisión de impulsos nerviosos y hace que el proceso digestivo se realice con mayor facilidad, e incluso interviene en la actividad muscular y hace posible una adecuada absorción de potasio.
Asimismo, este condimento es un elemento esencial para mantener el volumen correcto de la sangre y la presión arterial, por lo que, en cantidades excesivas, puede hacer que estas condiciones se modifiquen y pongan en riesgo nuestra salud, ya que se retienen líquidos en los tejidos y con ello se condiciona el mal funcionamiento de riñones y corazón.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha precisado que 4 g de sal al día son suficientes para proporcionarle al organismo 1.6 g de sodio. La recomendación expresa es que los adultos no superen los 6 g diarios, mientras que los niños de entre 7 y 10 años deben ajustarse a 4. A los más pequeños les bastará solamente 3 g.
Tal parecería que no es complicado cumplir con estas recomendaciones, pero hay que recordar que no se trata solamente de “taparle la boca al salero”, sino también de consumir menos alimentos que por sí mismos contienen una buena cantidad de sodio. Al respecto, cabe aclarar que entre el 70 y 75% del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados (lo que incluye a los que poseen un sabor dulce), toda vez que la sal es un excelente conservador. Del resto, el 15% se haya naturalmente en los alimentos, en tanto que el otro 15% está allí, en la mesa y a nuestro alcance.
Ciencia al habla
Mucha gente no comprende por qué se debe reducir el consumo de sal, sobre todo si se ha experimentado o se tiene el riesgo de sufrir alguna enfermedad del sistema circulatorio.
Resulta que 1 g de sal contiene 40% del sodio que el organismo debe procesar en los riñones. Si hay un consumo excesivo del condimento, los riñones se saturan y no tienen otra salida que enviar el sodio al flujo sanguíneo. Es entonces que el mineral produce acumulación de agua, de tal forma que el flujo sanguíneo necesita más presión para recorrer todo el organismo. Como es lógico, en dichas circunstancias el corazón se ve obligado a esforzarse más para bombear la sangre.
Como infarto o accidente cerebrovascular (derrame o hemorragia).
Se recomienda lo siguiente:
* Evitar consomés en cubo o polvo (camarón, res y pollo).
* Dejar de lado los alimentos ahumados (salmón, bacalao, pavo ahumado).
* Disminuir el consumo de embutidos (jamón de cerdo y pavo, salami, salchichas) y alimentos enlatados.
* No agregar sal a los alimentos en la mesa.
* Olvidarse de comidas rápidas o empacadas que contengan saborizantes y conservadores.
* Procurar no tomar medicamentos que contengan sodio.
* Rechazar el consumo habitual de refrescos y agua mineral, así como de salsas de soya, inglesa, barbecue y teriyaki.
10 CONSEJOS PARA CONTROLAR LA HIPERTENSIÓN
La presión alta es un mal irreversible en el que las vías sanguíneas más pequeñas se angostan o las arterias pierden su elasticidad general, lo que obliga al corazón a bombear con más fuerza para abastecer de sangre a todos los órganos. Si le han diagnosticado este padecimiento, tenemos varias sugerencias para evitarle problemas indeseables.
La hipertensión puede tener causas desconocidas, pero también es posible que se deba a la acumulación de grasa en los vasos sanguíneos, situaciones constantes de estrés y angustia, hábitos de vida sedentarios (baja actividad física y alta ingesta de grasas y carbohidratos), consumo excesivo de sal, tabaco y alcohol, falta de ejercicio físico o padecimientos del riñón y diabetes.
1. Monitorear su presión regularmente, sin obsesionarse, procurando que esta revisión sea siempre a la misma hora y en condiciones semejantes. Es muy útil aprender a medir la tensión o contar con alguien que ayude a utilizar alguno de estos instrumentos:
* Esfigmomanómetro, que se coloca en el brazo y en apariencia es similar a un reloj.
* Baumanómetro, también conocido como barra de mercurio, el cual requiere el uso de estetoscopio.
* Medidores de presión digitales, que son nuevos en el mercado, pero no siempre precisos.
* Cuando se toma la presión arterial se registran dos valores: uno elevado, generado cuando el corazón se contrae (sístole), y otro más bajo, que corresponde a la relajación entre un latido y otro (diástole); los registros ideales en una persona adulta son 120/80, respectivamente. Se comienza a considerar hipertensión cuando, al estar relajado, se registra un valor de 140/90.
2. Practicar una rutina de ejercicio adecuada a la edad, ya que esta actividad favorece la buena circulación sanguínea, ayuda a lograr oxigenación adecuada y eliminación de grasas, además de que fortalece al corazón.
3. Eliminar hábitos dañinos asociados con el padecimiento, como consumo de alcohol y tabaco, pues son estimulantes que aceleran el ritmo cardiaco y favorecen la hipertensión.
4. Disminuir el consumo de sal cuando el médico lo aconseje; esto se debe a que grandes dosis de sodio ocasionan retención de agua, por lo que aumenta el volumen de sangre y la fuerza con que el corazón debe bombearla, ocasionando presión arterial alta.
5. Modificar hábitos alimenticios: se incrementará el consumo de legumbres (ricas en potasio, calcio y magnesio, que son minerales que facilitan la eliminación de sodio) y alimentos ricos en fibra, como frutas con cáscara (favorecen la eliminación de colesterol antes de entrar al torrente sanguíneo), en tanto que se reducirá el consumo de carnes rojas, ricas en grasas saturadas, y se sustituirá por carnes blancas, sobre todo pescado; también se erradicarán alimentos ricos en colesterol, como vísceras y huevo. Es muy recomendable seguir una dieta como la mediterránea, que tiene como base el aceite de oliva, cereales integrales, verduras y otros productos que protegen al corazón.
6. Perder peso, pues incluso las reducciones modestas son benéficas para disminuir los niveles de colesterol y sentirse mejor en términos generales. Se evitará alimentación copiosa y se limitará el aporte de hidratos de carbono (postres, pastas, pan) y grasa.
7. Regular tensión y estrés, ya que ambos son causas de hipertensión; se debe procurar una vida tranquila para controlarse mejor y, de ser necesario, se recurrirá a estrategias o rutinas de relajación: acostado o sentado, se respirará profundamente 3 ó 5 veces, y se relajarán en forma paulatina piernas, tronco, brazos, cabeza y cuello, pensando en un color que ayude a tranquilizarse (casi siempre verde o azul).
8. Tomar puntualmente las medicinas que el médico recete, siguiendo estrictamente los horarios y dosis indicadas; nunca se abandonará el tratamiento (aunque los valores al tomar la presión hayan vuelto a la normalidad), salvo orden del especialista. Los fármacos prescritos disminuyen la presión a través de diferentes mecanismos:
* Eliminación de agua y sal excesiva a través de la orina (diuréticos tiacídicos).
* Inhibición del mecanismo que desencadena el estrés (bloqueadores adrenérgicos).
* Dilatación de arterias, a fin de aumentar el espacio por el que circula la sangre (inhibidores de enzima conversora de angiotensina, antagonistas de calcio y vasodilatadores directos).
9. Determinar con exactitud los niveles reales de colesterol en sangre, a través de exámenes de laboratorio interpretados por el médico. El exceso de grasa disminuye la capacidad de elasticidad de los vasos y propicia mayor fuerza de contracción del corazón.
10. Acudir periódicamente al médico familiar para que éste siga la evolución del padecimiento, a la vez que aclarará dudas y proporcionará nueva información de interés. Durante la visita, el paciente informará sobre cualquier circunstancia extraña que pudiera aparecer a lo largo del tratamiento.
Como puede observarse, se trata de medidas sencillas que, de realizarse de manera sostenida, lograrán cumplir satisfactoriamente con su objetivo en poco tiempo, y permitirán llevar a cabo una vida normal. Las personas con hipertensión, salvo algunas excepciones, no tienen que restringir sus actividades si llevan un buen control.
publicado poradmin7, 2010
Los procesos psicológicos participan directamente en el origen o agravamiento de algunos padecimientos, llamados psicosomáticos. Ello puede acentuarse en la tercera edad, debido al aislamiento y falta de atención al anciano.
Aunque se acepta que los trastornos psicosomáticos se originan a partir de factores psicológicos, hay que dejar en claro que para que una enfermedad como tal se desarrolle deben coexistir también aspectos biológicos, ambientales, sociales y genéticos.
Para ilustrar lo anterior citemos el ejemplo de alguien que en general goza de buena salud pero se enferma cuando está muy nervioso o preocupado por algo. Esta situación es común y casi todos conocemos a alguien así, aunque hay quienes se encuentran en situación más complicada: los hipocondriacos, personas con exagerado temor de enfermar, quienes interpretan erróneamente ciertas señales de su cuerpo y que serán tema de discusión en otra oportunidad.
Sistema integral
Existe una relación directa entre ciertos factores psicológicos y una enfermedad determinada.
Lo anterior quiere decir que los síntomas psicosomáticos son “perpetuaciones inapropiadas de reacciones orgánicas que sirvieron, en algún momento, para adaptarse o protegerse de un tipo de estrés específico”. En otras palabras, una persona que se angustia o siente ansiedad hará que su organismo reaccione con la aparición de un dolor de estómago, mientras que otra sufrirá alguna alteración muscular que le impida moverse con agilidad.
Una enfermedad psicosomática debe considerarse como tal cuando su curso es influido de manera importante por factores psicológicos (actitudes afectivas y modos de conducta). De esta forma, una persona podrá tener una “personalidad coronaria”, por ejemplo, si es proclive a sufrir una alteración cardiaca originada por un conflicto psíquico no resuelto, o bien, podrá resentir en los pulmones la represión crónica de un afecto.
Los especialistas han establecido ciertos rasgos para identificar las enfermedades psicosomáticas:
* La aparición de síntomas o malestares asociados a una enfermedad es precedida por intensa experiencia afectiva, como enojo, angustia, tristeza, desamparo o desesperanza. Es común que el paciente no verbalice directamente estos sentimientos, aunque pueda percibirse que los está experimentando debido a su comportamiento o lenguaje corporal.
* La condición orgánica se relaciona temporalmente con una situación estresante, pérdida, derrota o descontento ocupacional, matrimonial o personal. El paciente percibe que su ambiente social e interpersonal es sumamente desagradable.
* Es común que las alteraciones en la salud se desarrollen a partir de cambios importantes en la vida, como dejar la soltería y empezar a vivir en matrimonio, la llegada del primer hijo o el cambio de residencia o trabajo.
Los rostros de la enfermedad
Las instituciones de salud deberían considerar los aspectos ligados a las enfermedades psicosomáticas, a tal grado que su personal médico advierta a los pacientes que las emociones pueden desembocar en malestares físicos como asma bronquial, resfriados, obesidad, úlcera gástrica, artritis reumatoide, dermatitis e hipertensión arterial, entre otras.
Es fundamental, asevera la experta, que primero se realicen estudios para descartar que la causa de la enfermedad sea orgánica, así como adjuntar a la historia clínica del paciente su situación personal, familiar y laboral, ya que estos aspectos podrán ayudar a definir con exactitud el origen de la situación y el tratamiento a seguir.
Asimismo, se debe distinguir perfectamente entre un padecimiento psicosomático y la hipocondría, ya que esta última se refiere a la creencia infundada y persistente de padecer alguna enfermedad, mientras que en la otra se presentan alteraciones físicas evidentes.
Tercera edad, ¿terreno fértil?
Lo contrario a lo que se piensa, estas situaciones no ocupan mucho tiempo de la consulta de los expertos en Geriatría, aunque se tiene la idea de que los ancianos son el grupo en que más problemas emocionales se transforman en afecciones orgánicas.
“Lo que hacemos es realizar estudios para diagnosticar cierta enfermedad, pero si los resultados son normales debemos sospechar algo emocional. El geriatra tiene que indagar en aspectos familiares y sociales para saber cómo se encuentra el anciano, y apoyarse en psicólogos y psiquiatras para solventar la situación, si lo considera necesario”, afirma el entrevistado.
La personalidad influye para que haya un cuadro de depresión, ansiedad o angustia, padecimientos que muchas veces ceden ante la prescripción de un medicamento (ansiolítico) suave, aunque “también es común que estos trastornos permanezcan enmascarados por la actitud defensiva que toma el anciano”.
Sucede así por varios factores, como el hecho de que muchos adultos de la tercera edad vivan solos por el rechazo de sus familiares, sean maltratados en su hogar, subsistan en condiciones precarias por depender de una remuneración insuficiente o requieran la ayuda de un cuidador para controlar una afección discapacitante.
Lamentablemente estas situaciones son muy frecuentes, señala el también tanatólogo y especialista en urgencias médicas, quien recuerda que ante estos casos se deben poner por delante la comprensión y el amor.
Abunda al respecto: “En ocasiones es difícil relacionarse con ancianos, pero debemos tratarlos con sutileza y explicarles a ellos y a sus familiares la manera en que puede mejorar su relación. Hay que armarse de paciencia y tomar en consideración que muchas veces el cuidador primario sufre gran desgaste e incluso puede asumir que padece alguna enfermedad psicosomática”, explica.
Es tan cierto lo que le sucede a quien está al tanto de un enfermo que incluso se ha dispuesto en la literatura científica el término “síndrome de desgaste del cuidador”, que caracteriza a la persona que, en el afán de controlar la medicación y velar por la salud del paciente bajo su cuidado, descuida sus propios padecimientos. No resulta extraño, por ello, que muchos de esos asistentes mueran antes que el paciente o discapacitado que tenían a su cargo.
La Medicina Tradicional China (MTC), basada en una visión holística del ser humano, explica que todo ser vivo está compuesto por una parte física y otra parte emocional o espiritual. Al igual que las personas tienen su cuerpo físico y también su carácter y temperamento, cada órgano interno representa una emoción diferente, y en su conjunto se manifiestan en lo que es la personalidad de cada individuo.
Por ejemplo, el pulmón es un órgano donde confluye toda la energía del cuerpo, y su característica emocional es el carisma. Una persona con el pulmón lleno de energía es una persona carismática, desprende energía, tienen los pechos sacados y una voz de habla firme, contundente y clara. Sin embargo, la emoción patológica del pulmón es la tristeza y melancolía. Una persona con el pulmón pachucho, tiende a tener los pechos escondidos entre los hombros, su voz de habla es floja y sin fondo y suspira frecuentemente. Precisamente el suspiro es un mecanismo de autodefensa del pulmón que nos avisa de que se está encontrando en baja energía, que es cuando está más propenso a contraer enfermedades.
El corazón, considerado como el “palacio del espíritu” en la medicina china, es el primero en percibir todas las emociones, pero concretamente, la que le caracteriza es la alegría. La alegría armoniza el corazón y su antónimo es la exultación, la cual dispersa al espíritu que reside en él. ¿Cuántas veces habremos visto que el exceso de alegría desemboca en un infarto de miocardio?
La emoción del hígado es el enfado. El enfado no es algo negativo, simplemente es uno de los estados emocionales que todos experimentamos. Pero su exceso, la furia o la ira, irrita al corazón, el cual bombea sangre almacenada en el hígado hacia arriba, reflejado en un rostro rojo. Pero si el enfado sigue subiendo, llegaría al cerebro, y podría provocar una hipertensión o incluso hemorragia cerebral. Para la medicina china, la mejor manera de resolver el enfado es manifestarlo a través de comunicación verbal, dándole así una salida a esa “subida de tono”. Tampoco es bueno reprimir el enfado, si uno aparenta estar tranquilo por fuera pero reprime su enfado adentro, éste se convierte en rencor, una energía patológica que bloquea al hígado. El nombre en chino de la cirrosis se traduce como “congestión hepática”, y suele ser fruto del cúmulo de años de enfado contenido.
Esa energía bloqueada en el hígado tiende a buscar una salida a través del conducto biliar hacia el bazo-estomago. La furia no manifestada del hígado fácilmente provocaría un proceso cólico o una gastritis aguda. El rencor, el exceso de trabajo intelectual, la preocupación, el nerviosismo interno y el estrés prolongado son los orígenes más comunes de los malestares del estomago. En una sociedad actual de constante estrés y de exigencias, a caso ¿es casualidad que tanta gente sufra alteraciones crónicas del sistema digestivo?
El riñón es el órgano que representa la energía ancestral de la persona, es la energía más profunda y esencial que poseemos, y en las emociones representa el aguante, la constancia y la precaución. La energía del riñón es comparable con el agua, gotas y gotas de agua cayendo de manera constante son capaces de atravesar una dura roca. El agua es flexible y moldeable, se adapta a cualquier terreno con el fin de llegar a su meta, el mar, pero al mismo tiempo es persistente y poderosa, capaz de crear grandes caudales inimaginables. Pues esta es la actitud que debemos de tomar ante las circunstancias y dificultades que se nos cruzan en la vida. El desequilibrio de la energía de riñón se manifiesta en actitudes de poca constancia y tolerancia, el miedo, el pánico, las pesadillas y desequilibrios psicológicos. Estos últimos son expresados gráficamente en la medicina china como “el agua del riñón incapaz de controlar el fuego de corazón, el espíritu residente se descontrola”.
Después de todo esto, la medicina china nos confirma que todas las enfermedades tienen un origen emocional. El desequilibrio de un órgano se manifiesta en una emoción resaltada, y ese desequilibrio nos hace más propensos a contraer cualquier tipo de enfermedades, o lo que es lo mismo, energías patógenas o perversas para la MTC.
Estar en salud equivale a estar en una búsqueda constante de equilibrio. A menudo, instintivamente nos decantamos por un color de ropa a llevar, un sabor a comer, una salida de la rutina o una película de algún género determinado, todo esto es señal de autorregulación del organismo.
Y nosotros, ¿qué podemos hacer para mantenernos en equilibrio emocional? Según nos desvela el sabio Maestro chino Li Hongzhi, del mismo modo que los órganos tienen sus emociones y que las personas sus temperamentos, el universo tiene su propia característica y principio que se resume en tres palabras: Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
En esa constante búsqueda de equilibrio y armonía de las emociones, de la salud y de la vida en general, los principios del universo nos indican la dirección a seguir, ya que al fin y al cabo formamos parte de éste. Entonces, cultivar nuestro corazón de acuerdo con estos principios, empezando con nuestros pensamientos, actitudes y acciones, ¿no sería el primer paso que deberíamos dar?
publicado poradmin6, 2010
La vista es uno de los sentidos más importantes del ser humano, pues gracias a ella podemos reconocer infinidad de objetos, colores, formas y personas, nos permite comunicarnos con el mundo exterior y abre la puerta a todo tipo de sensaciones. Desafortunadamente, la visión puede resultar afectada por múltiples factores, entre los que se encuentran malformaciones del ojo, lesiones, accidentes, envejecimiento y diversas enfermedades.
Los problemas de agudeza visual son algunas alteraciones oculares cuyos síntomas, a menos que sean muy evidentes, no se descubren hasta que el individuo se realiza un examen especializado, el cual suele solicitar el paciente al presentar trastornos como dolor de cabeza, cuello o en párpados, lagrimeo constante, enrojecimiento y dificultad para leer, entre otros.
Tales afectaciones son de diferentes tipos:
Miopía. Las personas que presentan este padecimiento tienen los ojos más grandes de lo normal; por ello, la imagen se forma por delante de la retina (membrana interior del ojo donde las sensaciones luminosas se transforman en impulsos nerviosos). En la práctica, esto se traduce en dificultad para ver nítidamente los objetos lejanos, teniendo, por el contrario, buena visión de cerca.
Suele manifestarse durante la infancia o pubertad, aunque tiene claro componente hereditario; sufre cierta progresión constante y relativamente acelerada hasta los 20 años de edad, momento en que, en la mayoría de los casos, cesa su avance. Se corrige utilizando lentes cóncavos o de curvatura hacia dentro.
Hipermetropía. Al contrario de cómo ocurre en el padecimiento anterior, el paciente tiene los globos oculares más pequeño de lo debido, lo que dificulta su visión próxima y lectura, pues la imagen se crea detrás de la retina. En este caso, el uso de lentes convexos o de curvatura hacia fuera corrige el problema y previene su retorno o complicación
Astigmatismo. Distorsión de la vista que se produce porque la córnea (estructura transparente en forma de bóveda que se encuentra delante del ojo) tiene forma dispareja, es decir, en lugar de ser redonda se achata por los polos y aparecen distintos ángulos de curvatura en cada uno de sus ejes principales.
Puede presentarse como defecto aislado; sin embargo, generalmente ocurre combinado con miopía o hipermetropía. Se corrige con el uso de lentes cilíndricos.
Presbicia (vista cansada). El cristalino es un lente elástico en el interior del ojo, y gracias a esta característica, puede modificar su forma bajo el efecto de un músculo (ciliar) que une a dicha estructura a través de cierta especie de tendón llamado zónula.
Cuando necesitamos fijar nuestra vista en algún objeto cercano, leemos, escribimos o laboramos ante la pantalla de la computadora, por ejemplo, el músculo ciliar se contrae y el cristalino aumenta su diámetro, transformándose en lente de más dioptrías (unidad del poder de magnificación de un lente y que se emplea para medir la agudeza visual) que nos permite enfocar correctamente dependiendo de la distancia de trabajo.
A lo largo de la vida, la citada estructura va perdiendo fuerza y el cristalino deja atrás su elasticidad, por lo que las actividades en visión próxima, en especial la lectura, se dificultan cada vez más.
Candidatos especiales
De forma natural, a partir de los 45 años de edad disminuye la claridad en la visión al leer, salvo por cortos periodos o en lugares con muy buena iluminación, defecto que progresa con lentitud hasta que, hacia los 55, suele alcanzar su máximo nivel.
La solución a este problema está en el uso de lentes de armazón bifocales o la opción de contacto multifocales, que poseen varias graduaciones y son adecuados para individuos que no requieren mucha precisión visual, es decir, no aptos para trabajos muy finos de captación, pero sí para leer algún libro o el menú de un restaurante, señala el director comercial de Lentes de Contacto de Baush & Lomb México, José Luis Monroy Camacho, quien hace énfasis en que estos productos no corrigen el astigmatismo asociado, pero sí resultan de gran utilidad cuando se padece miopía e hipermetropía.
Por su parte, el Dr. Jaime Mustri Penhos, cirujano oftalmólogo del Hospital Ángeles Lomas de la Ciudad de México, menciona que en todos los casos (salvo contadas excepciones), cualquier sujeto que requiere anteojos es candidato a emplear lentes de contacto, previa evaluación completa por parte de un especialista.
Primero “hay que valorar la graduación, condiciones oculares específicas, la lágrima o si se tienen ojos sensibles, entre otras cosas. También es importante saber que la córnea, junto con el cristalino, son los lentes naturales del ojo. La primera está en contacto con el medio ambiente, protegida por los párpados y lágrimas que la recubren constantemente, humedeciéndola, limpiándola, defendiéndola químicamente, lubricándola y permitiéndole la respiración (intercambio de oxígeno con el aire ambiental)”.
Por ello, añade, “el lente de contacto debe amoldarse a la perfección a dicha estructura con el fin de evitar dañarla; de hecho, no se apoya directamente sobre ella, sino por encima de la película lagrimal que la cubre, así que en realidad ‘flota’ adhiriéndose por cierta especie de mecanismo de ventosa funcional”.
Entonces, para adaptar el lente de contacto es necesario conocer la curvatura de la córnea y la ametropía (defecto de refracción en el ojo que impide que las imágenes se formen debidamente en la retina). A su vez, personas con episodios repetidos de infección ocular o reacciones alérgicas severas no son buenos candidatos a utilizar dicho artículo, añade el especialista. Asimismo, el éxito de su uso dependerá de la motivación personal para superar el periodo de adaptación y seguir cuidadosamente las instrucciones de mantenimiento y tiempo de empleo.
Tipos
De acuerdo con el Dr. Mustri Penhos, existen esencialmente dos tipos de las también llamadas lentillas: duras y blandas o hidrofílicas. Las primeras son pequeñas y rígidas, y se encargan de corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo; por su tamaño se colocan y retiran fácilmente de la superficie de la córnea, en tanto que requieren periodo de adaptación prolongado, ya que su textura constituye cuerpo extraño a cuya presencia el ojo debe habituarse.
Respecto a los lentes blandos, son mucho más grandes (su diámetro es mayor que los anteriores) y más tolerables por ser sumamente suaves; por cierto, además de los trastornos citados, también son útiles para corregir otros, como presbicia.
Su manejo difiere, pues los duros requieren sólo cuidadoso aseo y desinfección periódica, en tanto que los blandos deben mantenerse siempre húmedos, de lo contrario, pierden sus propiedades ópticas y se rompen. También deben ser desinfectados constantemente, ya que por su estructura porosa pueden acumular bacterias.
Cabe añadir que existen lentes cosméticos que permiten modificar el color de ojos y corregir ciertos problemas al mismo tiempo, ya que es posible graduarlos, aunque en menor nivel que los antes descritos.
Contraindicaciones
Los lentes de contacto, a excepción de los de uso prolongado (los cuales son blandos y permiten programar su reemplazo en 8, 15 ó 30 días) deben retirarse diariamente —después de 10 a 15 horas de uso— a fin de permitir que la córnea se oxigene de forma adecuada (de lo contrario puede sufrir daños, al igual que los mismos lentes), dándole especial cuidado a su limpieza, además de que es necesaria su esterilización periódica.
Por otra parte, la irritación ocular, con el consiguiente enrojecimiento, se presenta cuando las lentillas se utilizan durante largo tiempo, pues actúan como cuerpo extraño en el globo ocular, ocasionando que la córnea se inflame y lesione. Además, se pueden desarrollar depósitos de proteína en los lentes o presentar reacción alérgica a las soluciones con que se limpian.
En diversas enfermedades de córnea o conjuntiva (tejido que recubre al ojo e interior del párpado) el uso de dichos auxiliares es imposible, ya que producen dolor, gran molestia o agravan la afección misma, en cuyo caso los anteojos son la única solución óptica al problema. a su vez, agrega el Dr. Mustri Penhos: “Cabe destacar que no es recomendable aplicar gotas (a menos que sean lubricantes) con los lentes de contacto puestos, pues éstos absorben el medicamento y mantienen al ojo permanentemente expuesto a su efecto”.
Reemplazo programado
La degradación de los lentes blandos hidrofílicos se produce al acumularse sobre su superficie múltiples sustancias provenientes de la película lagrimal, incluidas proteínas, colesterol, ácidos y sales, entre otras. Ante ello, actualmente existen soluciones multipropósito que evitan que los contaminantes se adhieran a las lentillas, además d que contienen químicos especializados que mantienen la humedad de dichos objetos, según lo señala José Luis Monroy Camacho.
Es importante insistir en que los citados auxiliares de la visión se deben cambiar frecuentemente, lo que se traduce en notable reducción de padecimientos oculares. Otro punto destacable es que el uso de lentes de reemplazo programado requiere absoluta responsabilidad de quien los usa, ya que debe desecharlos al cumplirse el tiempo estipulado para evitar daño visual.
Entre las principales ventajas de hacer esto destacan:
* Mayor salud visual mediante su cambio programado.
* El reemplazo frecuente previene la formación de depósitos de diversos materiales de desecho, como proteína, calcio o, incluso, hongos y bacterias.
publicado poradmin5, 2010
Mediante este trabajo queremos hacer un enfoque de la familia partiendo del criterio de funcionalidad de ésta, al considerar el hecho de que una familia con un funcionamiento adecuado, o familia funcional, puede promover el desarrollo integral de sus miembros y lograr el mantenimiento de estados de salud favorables en éstas. Así como también que una familia disfuncional o con un funcionamiento inadecuado, debe ser considerada como factor de riesgo, al propiciar la aparición de síntomas y enfermedades en sus miembros.1
Para reafirmar este criterio queremos apoyarnos en el concepto de salud brindado por la OMS donde se concibe ésta no sólo como ausencia de síntomas sino también el disfrute de un bienestar psicológico y social.
Para poder hablar de estado de salud adecuado es necesario tener en cuenta el modo de vida del individuo y por tanto, sus condiciones y su estilo de vida. Por lo general, el hombre pertenece, vive y se desarrolla dentro del grupo social primario denominado “familia” y de ahí que consideramos muy importante también para su salud, su modo de vida familiar.2
La familia como grupo social debe cumplir 3 funciones básicas que son: la función económica, la biológica y la educativa, cultural y espiritual3 y es precisamente éste uno de los indicadores que se utilizan para valorar el funcionamiento familiar, o sea, que la familia sea capaz de satisfacer las necesidades básicas materiales y espirituales de sus miembros, actuando como sistema de apoyo.
Sin embargo, para hacer un análisis del funcionamiento familiar, creemos necesario verlo con una perspectiva sistémica, pues la familia es un grupo o sistema compuesto por subsistemas que serían sus miembros y a la vez integrada a un sistema mayor que es la sociedad.4
El nexo entre los miembros de una familia es tan estrecho que la modificación de uno de sus integrantes provoca modificaciones en los otros y en consecuencia en toda la familia. Por ejemplo: la enfermedad de uno de sus miembros altera la vida del resto de los familiares quienes tienen que modificar su estilo de vida para cuidar al familiar enfermo.
Concebir a la familia como sistema implica que ella constituye una unidad, una integridad, por lo que no podemos reducirla a la suma de las características de sus miembros,5 o sea, la familia no se puede ver como una suma de individualidades, sino como un conjunto de interacciones. Esta concepción de la familia como sistema, aporta mucho en relación con la causalidad de los problemas familiares, los cuales tradicionalmente se han visto de una manera lineal (causa-efecto) lo cual es un enfoque erróneo, pues en una familia no hay un “culpable”, sino que los problemas y síntomas son debidos precisamente a deficiencias en la interacción familiar, a la disfuncionalidad de la familia como sistema. El funcionamiento familiar debe verse no de manera lineal, sino circular, o sea, lo que es causa puede pasar a ser efecto o consecuencia y viceversa. El enfoque sistémico nos permite sustituir el análisis causa-efecto por el análisis de las pautas y reglas de interacción familiar recíproca, que es lo que nos va a permitir llegar al centro de los conflictos familiares y por tanto a las causas de la disfunción familiar.
Siempre cuando aparece un síntoma, como podría ser la enuresis en un niño o la descompensación de una enfermedad crónica, este puede ser tomado como un indicador de una disfunción familiar y hay que ver al paciente no como el problemático, sino como el portador de las problemáticas familiares.6
A la hora de hablar de funcionamiento familiar encontramos que no existe un criterio único de los indicadores que lo miden. Algunos autores plantean que la familia se hace disfuncional cuando no se tiene la capacidad de asumir cambios, es decir, cuando la rigidez de sus reglas le impide ajustarse a su propio ciclo y al desarrollo de sus miembros. Otros autores señalan como características disfuncionales la incompetencia intrafamiliar y el incumplimiento de sus funciones básicas.7
De manera general recomendamos como indicadores para medir funcionamiento familiar los siguientes:
1. Cumplimiento eficaz de sus funciones: (económica, biológica y cultural-espiritual).
2. Que el sistema familiar permita el desarrollo de la identidad personal y la autonomía de sus miembros: Para hacer un análisis de este indicador hay que tener en cuenta los vínculos familiares que intervienen en la relación autonomía -pertenencia. En muchos casos familiares, para mostrar lealtad, hay que renunciar a la individualidad y este conflicto se puede ver tanto en las relaciones padre -hijo, como en las de pareja o sea generacionales e intergeneracionales.
Cuando la familia exige una fusión o dependencia excesiva entre sus miembros limita la superación y realización personal e individual de éstos, pero por el contrario, cuando la relación familiar es muy abierta y defiende mucho la individualidad, tienden a anularse los sentimientos de pertenencia familiar.8 Para que la familia sea funcional hay que mantener los “límites claros” (fronteras psicológicas entre las personas que permiten preservar su espacio vital) de manera tal que no se limite la independencia, ni haya una excesiva individualidad para poder promover así el desarrollo de todos los miembros y no se generen sentimientos de insatisfacción o infelicidad.
3. Que en el sistema familiar exista flexibilidad de las reglas y roles para la solución de los conflictos: Aquí hay que analizar los vínculos familiares que intervienen en la relación asignación-asunción de roles, o sea, aquellas pautas de interacción que tienen que ver con lo que se debe y no se debe hacer y con las funciones, deberes y derechos de cada miembro del grupo familiar.
Se considera una familia funcional cuando las tareas o roles asignados a cada miembro están claros y son aceptados por éstos. Es importante también para que la familia sea funcional que no haya sobrecarga de rol que puede ser debido a sobreexigencias, como podría ser en casos de madres adolescentes o de hogares monoparentales y también se deben a sobrecargas genéricas o por estereotipos genéricos que implican rigidez en cuanto a las funciones masculinas y femeninas en el hogar.
Otra condición necesaria para que funcione adecuadamente la familia es que exista flexibilidad o complementaridad de rol o sea, que los miembros se complementen recíprocamente en el cumplimiento de las funciones asignadas y éstas no se vean de manera rígida.9
También en este indicador debe analizarse la jerarquía o distancia generacional que puede darse de una manera horizontal (cuando se tiene el mismo poder) o de una manera vertical (cuando hay diferentes niveles de jerarquía).10 Por ejemplo, en la relación matrimonial debe existir un sistema de jerarquía horizontal y en la relación padre-hijos debe ser vertical (cuando se encuentra bajo la tutela de los padres).
La familia se hace disfuncional cuando no se respeta la distancia generacional, cuando se invierte la jerarquía, (por ejemplo: la madre que pide autorización al hijo para volverse a casar) y cuando la jerarquía se confunde con el autoritarismo.
4. Que en el sistema familiar se dé una comunicación clara, coherente y afectiva que permita compartir los problemas: Cuando hablamos de comunicación distorsionada o disfuncional, nos referimos a los dobles mensajes o mensajes incongruentes o sea, cuando el mensaje que se trasmite verbalmente no se corresponde o es incongruente con el que se trasmite extraverbalmente o cuando el mensaje es incongruente en sí mismo y no queda claro.
Por lo general, cuando en la comunicación hay dobles mensajes es porque hay conflictos no resueltos, por lo que las dificultades en la comunicación pueden verse más bien como consecuencia de las disfunciones entre otros vínculos familiares, como las reglas, roles, jerarquías, etc., aunque no se debe olvidar que todas ellas funcionan de manera circular.
5. Que el sistema familiar sea capaz de adaptarse a los cambios: La familia funciona adecuadamente cuando no hay rigidez y puede adaptarse fácilmente a los cambios. La familia es un continuo de equilibrio-cambio. Para lograr la adaptación al cambio, la familia tiene que tener la posibilidad de modificar sus límites, sus sistemas jerárquicos, sus roles y reglas, en fin, de modificar todos sus vínculos familiares, pues no son independientes unos de otros. Consideramos que este indicador de funcionamiento o sea, la capacidad de adaptación es uno de los más importantes, no sólo porque abarca todo el conjunto de vínculos familiares, sino también por el hecho de que la familia está sometida a constantes cambios porque tienen que enfrentar constantemente 2 tipos de tareas que son las tareas de desarrollo (son las tareas relacionadas con las etapas que necesariamente tiene que atravesar la familia para desarrollarse a lo cual se le denomina “ciclo vital”) y las tareas de enfrentamiento (que son las que se derivan del enfrentamiento a las llamadas crisis familiares no transitorias o paranormativas).
Ambos tipos de tareas requieren en gran medida de la capacidad de adaptación, ajuste y equilibrio de la familia para lograr que ésta sea capaz de desarrollarse y enfrentar los momentos críticos de una manera adecuada y mantener el equilibrio psicológico de sus miembros.
Para concluir queremos enfatizar que no se puede hablar de funcionalidad familiar como algo estable y fijo, sino como un proceso que tiene que estarse reajustando constantemente.
Si la familia establece estrategias disfuncionales ante las situaciones de cambio, como la rigidez y la resistencia, esto provoca una enquistación de los conflictos y por tanto, comienzan a aparecer síntomas que atentan contra la salud y el desarrollo armónico de sus miembros.
Por lo tanto, la principal característica que debe tener una familia funcional es que promueva un desarrollo favorable a la salud para todos sus miembros, para lo cual es imprescindible que tenga: jerarquías claras, límites claros, roles claros y definidos, comunicación abierta y explícita y capacidad de adaptación al cambio.
publicado poradmin4, 2010
No hay niño preparado psicológicamente para hacerle frente al estímulo sexual, y cuando los abusos en este aspecto ocurren en casa, el menor puede tenerle miedo a la ira, celos o vergüenza de otros miembros de la familia, o quizás puede temer que se presente una desintegración si denuncia el abuso, de modo que experimenta mucha tensión y angustia por lo que le ocurrió.
Los pequeños que han sufrido abuso sexual pueden mostrar en su comportamiento:
* Interés excesivo o evitar todo lo de naturaleza sexual.
* Dificultad para establecer relaciones con otras personas.
* Pesadillas u otros trastornos del sueño.
* Depresión o aislamiento de sus amigos y familia.
* Obsesión por manifestar que tienen el cuerpo sucio o dañado, o miedo de que haya algún daño en sus genitales.
* Negarse a ir a la escuela.
* Tener prácticas delictivas.
* Muestras de abusos o molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías.
* Agresividad.
* Pensamientos suicidas.
Si un niño dice que ha sido molestado sexualmente, los padres deben hacerle sentir que lo que pasó no fue culpa suya y buscar ayuda médica para que se realice un examen físico a su hijo; también deberán asistir al psiquiatra o psicólogo a fin de que ayude a los menores a recuperar su autoestima y sobrelleven sus sentimientos de culpabilidad.
Discapacidad. La labor a seguir es muy variada, dependiendo del tipo de problema que se presente y si éste es de nacimiento o adquirido. “No es lo mismo trabajar con un niño con síndrome de Down, al que se detecta desde que nace, a un pequeño que físicamente no demostró ninguna alteración, ha llevado un desarrollo normal pero al llegar a la escuela tiene problemas de aprendizaje; es hasta ese momento o al observar que requiere dos años para cubrir cada grado escolar cuando se percibe que hay daño biológico difícil de detectar”.
En todo caso, explica Bear Nava, los psicólogos y psiquiatras ayudan a llevar una educación especial que garantiza mejor calidad de vida, y al existir un compromiso de parte de familiares y expertos, el resultado es mejor para lograr el bienestar integral del niño.
Adopción. No hay consenso entre especialistas en salud mental sobre a qué edad debe saber un niño que fue adoptado, pues esto dependerá de las circunstancias en que se presente la situación, pero se afirma que los pequeños deberán enterarse por boca de sus padres, ya que de saberlo a través de terceras personas pueden sentir ira y desconfianza hacia sus tutores y pueden ver la adopción como mala o vergonzosa.
El niño adoptado puede desarrollar problemas emocionales y de comportamiento como resultado de las inseguridades relacionadas con su condición, por lo que si los padres notan anomalías en el carácter del menor o simplemente tienen la inquietud, deben buscar ayuda del psicólogo o psiquiatra.
Niños sobresalientes. A decir de Francisca Bejar, éste es uno de los grupos más descuidados, debido a que su condición es difícil de evaluar con exactitud (incluso puede ser parcial, temporal o permanente) y debido a que los sistemas educativos están desarrollados sólo para la población general y no para quienes superan el parámetro medio; estos chicos difícilmente pueden adelantar años escolares y, por tanto, requieren de terapia específica.
El trabao del psicólogo consiste no sólo en ofrecer actividades colaterales que ayuden al aprendizaje, sino en dar apoyo emocional, pues estos niños presentan un problema conocido como discronía emocional, en el que las demandas sentimentales y de juego superan a las de la edad cronológica. “Hay pequeños de 8 años que quieren jugar y relacionarse como cualquiera, pero los compañeros de su edad no tienen las mismas inquietudes; entonces descubren que les gustaría convivir con niños de 12 años, pero éstos los rechazan. Tal situación crea un choque emocional y por eso tenemos que apoyarlos psicológicamente, para que su relación con los demás no sea desfavorable”.
Anorexia y bulimia. Malos hábitos de nutrición, modas y, ante todo, la imitación de un hermano mayor o tutor generan problemas alimenticios comunes entre los adolescentes e incluso entre los 8 y 14 años de edad, por lo que podemos hablar de bulimia y anorexia nervosa en niños, principalmente del sexo femenino.
Se ha observado que el carácter de quien padece anorexia nerviosa es perfeccionista y busca obtener muy buenas calificaciones en la escuela pero, al mismo tiempo, se subestima, cree irracionalmente que está obesa aun cuando pierde mucho peso y se pone muy delgada, ya que en su intento por lucir “esbelta” en realidad se mata debido a su régimen de hambre.
Cuando hay bulimia, la niña o niño ingiere grandes cantidades de alimento con alto contenido calórico, y luego busca eliminar sus copiosas comidas a través del uso de laxantes o provocándose el vómito. Esto puede alternarse con dietas extremas que resultan en fluctuaciones de peso dramáticas.
Psiquiatras y psicólogos de niños y adolescentes son los indicados para evaluar, diagnosticar y dar tratamiento a estos desórdenes caracterizados por la obsesión hacia la comida y la distorsión de la imagen física. Las investigaciones demuestran que la identificación y el tratamiento a tiempo tienen resultados favorables, por lo que los padres, al notar los síntomas, deben acudir al psicólogo o psiquiatra, quien trabajará en equipo con un nutriólogo.
Drogas y alcohol. Por desgracia, creciente número de niños y adolescentes tiene algún tipo de acercamiento con estimulantes; algunos los ignoran, otros experimentan un poco y luego los dejan, pero otros seguirán usándolos regularmente con varios niveles de problemas físicos, emocionales y sociales, incluso desarrollan dependencia y actuarán durante años de manera destructiva hacia sí mismos y otros.
Quienes comienzan a fumar tabaco o a beber desde temprana edad corren grave riesgo, ya que se ha observado que son más propensos a consumir mariguana y otras drogas ilícitas. Las señales principales del abuso de drogas por niños y adolescentes pueden incluir:
* Fatiga constante, quejas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y tos persistente.
* Cambios en la personalidad, variaciones bruscas de humor, comportamiento irresponsable, baja autoestima, depresión y desinterés general.
* Desobedecen las reglas familiares o dejan de comunicarse con seres queridos.
* Calificaciones bajas, ausencias frecuentes en la escuela y problemas de disciplina.
* Se hacen de amigos nuevos, a quienes no les interesan las actividades normales de casa y escuela, presentan problemas con la ley y estilos poco convencionales en su forma de vestir.
Una manera eficaz en que los padres pueden demostrar su preocupación y afecto por sus hijos es discutir francamente con ellos sobre el uso de bebidas alcohólicas y drogas y, en caso de observar síntomas arriba referidos, deben consultar a un psiquiatra para someterlos inmediatamente a tratamiento.
La solución está en todos
Para que el resultado sea el esperado, uno de los puntos más importantes de la terapia consiste en vincularse estrechamente con los progenitores del niño, pues de acuerdo a la psicóloga*, el esquema de trabajo semeja un triángulo en cuya base se encuentran los especialistas y familiares, y sólo si esta labor se realiza en conjunto se logra beneficiar al pequeño, quien se encuentra en el ángulo superior.
Empero, mención aparte merece el hecho de que en gran número de ocasiones el desarrollo del menor se ve afectado precisamente por el ambiente en casa. Bejar Nava comenta que muchos padres “ubican al niño como el origen de las dificultades, lo utilizan como chivo expiatorio y pretexto para decir que toda la dinámica familiar, la relación de pareja o con otros hijos está afectada por culpa de él, un ‘niño problema’”.
De lo anterior se deduce que la labor del psicólogo o psiquiatra debe ser muy hábil para hacer entender a los padres que ellos también requieren terapia. “En el caso de la violencia intrafamiliar, se determina con claridad que los progenitores son causa del problema, pero les resulta increíble que uno les diga que ellos son partícipes y a veces la principal causa de que el niño tenga bajo rendimiento o indisciplina en la escuela. El trabajo es complejo, sistemático y con mucho compromiso para que no se vea interrumpido y cubra sus distintas etapas: reconocer que hay dificultades, buscar soluciones y llevarlas a la práctica”.
Asimismo, la especialista expresó que la atención psicológica o psiquiátrica en la infancia requiere la colaboración de padres y profesores; a través de la experiencia se ha observado que cada uno en su respectiva esfera puede apreciar el origen de alteraciones en la conducta.
En lo que se refiere a los maestros, comenta que deben permanecer atentos, “no sólo ante niños muy inquietos en el salón, sino también deben observar al que casi no participa, al poco activo, demasiado introvertido o muy fantasioso, situaciones que pueden mostrar que el pequeño sufre maltrato en casa, pero eso sólo lo puede conocer el maestro al interactuar con sus alumnos”.
Asimismo, destaca que la labor del profesor es importante tanto por el tiempo que pasa con los infantes como porque actúa en situaciones controladas y dirigidas, como el aprendizaje académico. “A lo mejor el niño pasa más tiempo con los papás, pero ellos cubren actividades de la vida diaria, exigencias y demandas de una familia; pero cuando ingresan al colegio las labores tienen un propósito, un porqué y un para qué, por lo que se empieza a conocer al niño de manera más integral y en situaciones inéditas que ponen en evidencia alguna dificultad”.
Por otro lado, remarca que los padres deben ser observadores hacia sus hijos para apreciar alteraciones o conductas repetitivas que manifiesten dificultades en su desarrollo. En efecto, un niño puede insistir en que no quiere ir a la escuela, presenta bajas calificaciones o se resiste a hacer su tarea bajo todo tipo de excusas, siendo que antes la realizaba de manera exitosa; también puede mostrar pérdida de apetito o se alimenta en exceso, además de que tiene pesadillas frecuentes, casi no duerme o muestra mucha ansiedad; con esto el pequeño no manifiesta flojera o incapacidad, sino puede estar “diciendo” que no está a gusto en la escuela e incluso que hay maltrato por parte de un profesor.
publicado poradmin4, 2010
Nuevo Casas Grandes.- A pesar de que el clima comienza a recuperarse con temperaturas más cálidas en el día, el descenso de temperaturas en las mañanas y noches hacen que la variación del clima afecte a las personas en toda la región, por lo que el índice de enfermedades respiratorias se mantiene.
Uno de los principales males es la gripe común, seguido de otros padecimientos como infección en las vías respiratorias que ocasiona tos y en consecuencia, otros síntomas que se presentan con estos padecimientos como el dolor de cabeza, debilitamiento, escurrimiento nasal y dolor de garganta.
La principal recomendación para evitar en lo posible estos padecimientos es la prevención que de primera mano es evitar la exposición a la intemperie cuando las temperaturas están descendiendo o cuando se está dentro de un clima cálido y se sale sin abrigo, pues hay riesgo inminente de sufrir un resfriado o afectar las vías respiratorias, aunque en casos extremos se puede sufrir hasta parálisis facial.
De los grupos poblacionales más suceptibles a este tipo de padecimientos, están los niños menores de 5 años, así como los adultos mayores de 50 ya que su sistema inmunológico no tiene las suficientes defensas para soportar los embates de los virus que proliferan en esta época invernal.
En el caso de que se tenga la necesidad de salir, se recomienda siempre usar ropa abrigada y sobre todo cuidar la respiración para no inhalar directamente el aire frío.
publicado poradmin3, 2010
…Continuación
Enuresis. Aunque la mayoría de los niños dejan de orinarse en la cama aproximadamente a los tres años, hay quienes siguen presentando esta situación en edades más avanzadas. Lo cierto es que no estamos ante una enfermedad, sino que es un síntoma bastante común.
La enuresis puede tener sinnúmero de causas emocionales, por ejemplo, cuando un niño comienza otra vez a orinarse en la cama después de meses o años de no hacerlo, se sospecha que enfrenta nuevos temores o inseguridades, por lo que suele asociarse a algún evento que le generó miedo e incertidumbre: el traslado de la familia a otra población, la pérdida de un ser querido o el nuevo hermanito que reclama atenciones por parte de los padres.
Aunque esta dificultad llega a ser atendida exitosamente incluso por el pediatra, algunas veces la enuresis no se resuelve de manera sencilla; en estas ocasiones suelen presentarse otros problemas emocionales, tales como tristeza o irritabilidad constantes, cambios en el apetito o en los hábitos de dormir. En estos casos se recomienda consultar a psiquiatra o psicólogo de niños para realizar una evaluación.
Divorcio. Los padres pueden sentirse desconsolados o contentos por su separación, pero invariablemente los niños experimentan temores y confusión por la amenaza a su seguridad personal, además de que no entienden qué sucede en su familia, cómo se verán afectados y cuál será su suerte; incluso llegan a creer que son la causa del conflicto entre sus padres o tratan de hacerse responsables de reconciliarlos.
En general, la pérdida de uno o ambos padres debido a divorcio puede hacer que los infantes se vuelvan vulnerables a enfermedades físicas y mentales, de modo que los adultos deben percatarse de las señales de estrés persistentes en los pequeños, como falta de interés en la escuela, por los amigos o aún a entretenerse; otros indicios son dormir muy poco o demasiado, y ser rebeldes.
En todos estos casos el psiquiatra o psicólogo podrá evaluar y dar tratamiento al niño para aliviar las causas del estrés, además de que podrá aconsejar a los padres para que, de ser definitiva su decisión, hagan entender a los pequeños que mamá y papá seguirán al pendiente de su desarrollo, aún si el matrimonio termina y no viven juntos. La asesoría especializada también puede poner fin a disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o por presionar a los infantes para que “tomen partido” por uno de sus progenitores.
Fobia social. Aquí se hace énfasis en la historia del niño, ya que, explica la psicóloga Francisca Bejar, el problema para socializar con sus compañeros es una alteración considerable de miedos y temores, o porque el chico toma demasiado a pecho lo que le dicen: recibe una broma y reacciona mediante conductas extremas que pueden manifestarse con agresividad o demasiada introversión, apatía pronunciada y alejamiento de sus semejantes.
Así, el trabajo se dirigirá a conocer la relación del pequeño con sus padres y los momentos en que se presentan las manifestaciones antes mencionadas de manera más pronunciada, a fin de determinar en qué aspecto se debe atender el perfil emocional del niño. En todo momento, psicólogo o psiquiatra deben considerar que hay aspectos biológicos que pueden generar esta condición, como problema de inmadurez neurológica (anomalías en el desarrollo del sistema nervioso), por lo que de ser necesario el caso será llevado sólo por el neurólogo (especialista en el funcionamiento del sistema nervioso) o paidopsiquiatra, quien seguramente recurrirá al uso de fármacos.
Depresión. Niños y adolescentes también sufren esta enfermedad que interfiere con sus habilidades y desarrollo integral, sólo que sus manifestaciones son ligeramente distintas a las de los adultos, por lo que los tutores deben permanecer atentos y buscar ayuda si uno o más de los siguientes síntomas persisten:
* Tristeza y llanto constantes.
* Desesperanza.
* Pérdida de interés en sus actividades favoritas.
* Aburrimiento persistente y falta de energía.
* Aislamiento social, pobre comunicación.
* Baja autoestima y culpabilidad.
* Sensibilidad extrema hacia el rechazo y fracaso.
* Coraje u hostilidad.
* Quejas frecuentes de enfermedades físicas, como dolor de cabeza o estómago.
* Ausencias frecuentes de la escuela y bajo rendimiento en los estudios.
* Mala concentración.
* Cambios notables en los patrones al comer y dormir.
* Intentar o hacer mención de que se desea escapar de casa.
* Expresiones suicidas o comportamiento autodestructivo.
Los niños y adolescentes que se portan mal en casa y escuela pueden estar sufriendo depresión sin que nadie se dé cuenta de ello, por lo que los padres deben acercarse más a ellos para percibir los cambios en su conducta y asistir al psiquiatra o psicólogo para tratar de lograr un diagnóstico temprano del mal.
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Este término es relativamente nuevo y se utiliza para englobar varias alteraciones de conducta que presentan los niños; entre ellas se incluyen excesiva actividad motora (el pequeño corre, brinca y se desplaza sin cansarse) o problemas para mantener la concentración por tiempo prolongado, o ambos; en este último caso los infantes son fácilmente rechazados debido a que por momentos se comportan con tranquilidad y, sin explicación aparente, se vuelven agresivos, tienen explosiones de conducta y adoptan actitudes desmedidas respecto a ciertas circunstancias; por ejemplo, se enojan mucho y reaccionan de manera violenta cuando alguien bromea con ellos e insisten en actuar agresivamente aun cuando les llaman la atención.
Ante todo, Francisca Bejar considera que en la actualidad “está muy mal empleado el término TDAH, ya que muchos niños inquietos son diagnosticados erróneamente como hiperactivos”, por lo que, subraya, “se necesita una evaluación multidisciplinaria en la que el neurólogo y el psiquiatra juegan papel principal para determinar qué tan alterado está su sistema nervioso y, al mismo tiempo, ver la conveniencia de administrar fármacos”.
Si se establece que el pequeño tiene TDAH, psicólogo o psiquiatra ayudarán a desarrollar habilidades, como prolongar los periodos de atención u ordenar sus actividades llevando una agenda, además de que pueden asesorar a los padres, familiares e incluso a otros chicos para que comprendan el problema y sepan cómo actuar.
Violencia familiar. El efecto del maltrato a menores perdura mucho después de que las señales de golpes y heridas físicas han desaparecido o de que las ofensas se han esfumado, por lo que se suele reconocer que el tratamiento temprano es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico y psicológico.
Es posible distinguir a los niños que sufren violencia intrafamiliar cuando son incapaces de confiar o querer a otros, tienen conducta agresiva, problemas de disciplina (en ocasiones incurren en actos ilícitos como robo), presentan comportamiento autodestructivo, son retraídos, temen crear nuevos lazos afectivos, presentan bajas calificaciones y se acercan peligrosamente a las drogas o alcohol.
Psicólogos y psiquiatras de niños y adolescentes proveen evaluación comprensiva y cuidado para los menores que han sufrido violencia en casa; también pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse. Cabe destacar que, de acuerdo a lo observado, el infante maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros sólo mediante tratamiento.
Abuso sexual. Este tipo de violencia puede ocurrir a manos del padre, padrastro, hermano u otro pariente, o fuera de la casa, por ejemplo, un amigo, la persona que lo cuida, un vecino, maestro o desconocido; empero, en todo caso el pequeño desarrolla una variedad de pensamientos e ideas angustiantes.
Continuará…
publicado poradmin2, 2010
Los niños requieren asistencia psicológica o psiquiátrica cuando su conducta, convivencia y capacidad de aprendizaje no son como las de otros chicos.
Es común para muchos pensar en la infancia como “la etapa más feliz de la vida”; en efecto, se crean los primeros vínculos afectivos y se conocen las maravillas del mundo con asombro y fascinación, pero este proceso puede enfrentar dificultades que alteran la conducta de un niño, generando una relación conflictiva con su entorno, aislamiento y situaciones angustiantes que merman su capacidad creativa y de convivencia.
Problemas como tartamudez, falta de interés al hacer la tarea, fantasía excesiva y actitud agresiva en la escuela, entre otros, representan un reto difícil de llevar por los pequeñines, quienes debido a su inexperiencia en la vida encuentran dificultad para enfrentar hechos cotidianos y expresar sensaciones.
Aunque muchos padres no lo saben, cambios emocionales y de conducta en sus hijos pueden evidenciar la gestación de disfunciones mentales serias que requieren la ayuda de psicólogos, expertos en desórdenes conductuales y teorías de la personalidad, o psiquiatras especializados en infantes (paidopsiquiatras), quienes dan atención a casos en que se presentan anormalidades fisiológicas en cerebro y red neuronal.
Cabe mencionar que un psiquiatra es alguien que luego de concluir su carrera en Medicina se ha especializado en el ámbito de las enfermedades mentales; diagnostica y trata toda clase de alteraciones nerviosas, mentales y emocionales, principalmente de base biológica, y está autorizado para prescribir medicamentos.
Por su parte, un psicólogo estudia una licenciatura, es un experto en teorías psicológicas y de la personalidad, así como en el funcionamiento del cerebro, la relación del ser consigo mismo y con su sociedad; basa sus diagnósticos en entrevistas y la aplicación de tests; trata problemas como ansiedad, depresión y fobias, y no está autorizado para recetar medicamentos.
A fin de comprender esta situación explica que, para los especialistas en salud mental, crecimiento y desarrollo son dos cosas distintas, de modo que el primer concepto sólo hace referencia a cambios físicos del niño, en tanto que el segundo se aboca al estudio de “áreas como capacidad de movimiento, lenguaje, socialización, autocuidado y adquisición de conocimiento; a su vez, el desarrollo infantil puede estudiarse desde tres dimensiones: física, social y psicológica, siendo la primera el campo de acción del médico y las otras dos aquellas en que incidimos los psicólogos y psiquiatras”.
Respecto a esto último, comenta que los investigadores en esta materia han establecido una serie de parámetros que conforman lo que se denomina “desarrollo esperado”, el cual comprende estimaciones del comportamiento que cada niño debe presentar de acuerdo a su edad, grupo social y población a la que pertenece; un pequeño muy alejado de estas características se considera candidato a recibir tratamiento.
En otros términos, hablamos de chicos que no presentan la misma conducta que otros de su edad, por ejemplo, “cuando en los primeros años de vida se detectan deficiencias en el uso de lenguaje, ya sea porque el infante no habla en el tiempo promedio o lo hace de manera inadecuada; también cuando es más grandecito y presenta problemas en la escuela o no aprende al mismo ritmo que sus compañeros de grupo”.
Importancia del diagnóstico
Bejar Nava explica que las dificultades en el desarrollo mental del niño tienen normalmente más de una causa, “como la dinámica familiar, las relaciones y demandas en el ámbito escolar o en otras áreas sociales, e incluso algún aspecto biológico que puede generar una condición inadecuada de desarrollo; todo esto llega a conjugarse de tal manera que provoca una serie de alteraciones en el perfil psicológico del menor”.
Por ello, la “regla de oro” para atender estos problemas es la evaluación por parte de un psicólogo o paidopsiquiatra y, en ocasiones, por un equipo multidisciplinario de expertos en salud mental.
Si los trastornos que se presentan son meramente de comportamiento, el psicólogo será el encargado de llevar la terapia; en cambio, cuando se identifica que el origen es una anormalidad del sistema nervioso, ocasionada por factores hereditarios, accidentes o cáncer, el tratamiento será dado por un psiquiatra, el cual también está capacitado para atender problemas conductuales que puedan requerir prescripción de fármacos. La atención también puede realizarla un equipo conformado por especialistas de ambas ramas, quienes pueden apoyarse en neurólogos o pediatras, pero todo ello dependerá del resultado de la evaluación.
La examinación requiere varias horas repartidas en más de una visita tanto del niño como de sus padres y otros familiares; incluso, bajo aprobación de los consultantes, se puede obtener información pertinente de otras personas que tienen que ver con el infante, tales como el médico familiar y personal de la escuela.
Durante estos exámenes se analizan diversos puntos, como narración de los problemas y síntomas, obtención del historial médico de los padres y de la familia, conocimiento de los detalles que ha tenido el desarrollo del niño, descripción de las relaciones familiares y, de ser necesarias, pruebas de laboratorio como análisis de sangre, radiografías o algún test especial, como evaluaciones psicológicas, educativas o del habla.
Bejar Nava considera sumamente importante que la examinación sea lo más completa posible y que se estudien todos los factores que podrían afectar al infante. “Por citar un ejemplo, cuando hay malas calificaciones se deben tomar en cuenta la edad a la que el pequeño inició su vida académica (si fue a los cinco años en el jardín de niños o a los dos en maternal) y el sistema de enseñanza en el que se encuentra; esto porque hay distinto contenido curricular en una escuela oficial que en una particular, y en ocasiones la excesiva demanda de actividades saturan al alumno, generan malos resultados que afectan su autoestima y ocasionan rechazo hacia la educación”.
La psicóloga comenta que hay casos en que con sólo cambiar de ritmo de actividades se empieza a tener buen desempeño, pero en otros se siguen presentando problemas para aprender a un ritmo adecuado, a la vez que se observa carácter introvertido, apático, poco participativo o completamente extremo: agresivo, demasiado inquieto y con períodos de atención muy reducidos. En situaciones así, la evaluación permitirá conocer los motivos de la conducta, que pueden encontrarse en el ámbito familiar, y determinar los pasos a seguir para obtener una solución.
Hay que hacer mención de que psiquiatra o psicólogo tiene la obligación de preparar un informe para describir a los padres y al niño cuál es su situación en términos comprensibles, de modo que los aspectos biológicos, psíquicos y sociales sean contemplados, y de que toda duda sea aclarada. Posteriormente se ofrece una serie de recomendaciones y se desarrolla un plan de tratamiento.
Algunos ejemplos
A fin de clarificar de qué manera pueden ayudar psicólogos y psiquiatras a superar problemas en el desarrollo del menor, Francisca Bejar habló de algunos de los casos más frecuentes a los que se enfrentan:
Tartamudez. La evaluación de los pequeños que se comunican con pronunciación entrecortada y repitiendo sílabas toma en cuenta la edad en que se presentan esta deficiencia del habla, y prosigue con la revisión médica del aparato fonoarticulador (boca y lengua), así como la forma en que el pequeño expulsa el aire y utiliza la lengua. La psicóloga comenta: “Si vemos que está bien, descartamos la parte biológica y descubrimos que el tartamudeo puede presentarse por una condición emocional y que, por ello, sólo ocurre ante ciertos eventos que crean alto nivel de ansiedad en el chico”.
Aquí, el psicólogo o psiquiatra atiende el aspecto emocional y enseña a su paciente a enfrentar situaciones estresantes, a la vez que se siguen ejercicios para mejorar su pronunciación y una terapia de lenguaje en la que participan constantemente los padres, pues se ha observado que su intervención es crucial para llevar el tratamiento de manera adecuada.
Continuará…